A pesar de su atractivo sentimental, el Scrub Daddy había quedado anticuado. Por otra parte, la línea de productos, en constante expansión, carecía de una imagen global unificada. Con varios productos nuevos a punto de salir al mercado, era necesario un cambio de imagen completo de la marca. A lo largo de un periodo de cuatro meses, se implantaron un diseño gráfico modernizado y un nuevo enfoque para el embalaje. El cambio supondría no solo la solidez de la marca entre los líderes del sector, sino también un futuro aparentemente ilimitado para una empresa que ya no era precisamente una desconocida.
